Papa León XIV a los niños de Infancia Misionera: Gracias por rezar por los misioneros

“Quiero saludar y dar las gracias a todos los niños y jóvenes que, en muchas partes del mundo, rezan por los misioneros y se comprometen a ayudar a sus coetáneos más desvalidos. ¡Gracias, queridos amigos!”, decía el Papa León XIV en el Ángelus de ayer a los miembros de Infancia Misionera.

Con estas palabras, el Papa dio las gracias a los niños y jóvenes que participan en la red de oración y caridad que anima en todo el mundo la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Lo hizo tras rezar la oración mariana del Ángelus, desde la logia central de la Basílica Vaticana, con motivo de la Solemnidad de la Epifanía, que, como recordó el Obispo de Roma, es también la fiesta litúrgica en la que se celebra la Jornada de la Infancia Misionera, aunque en España se traslada al domingo 18 de enero. Antes de recitar el Ángelus, con la numerosa multitud reunida en la Plaza de San Pedro a pesar de la lluvia, el Papa León XIV recordó que la Epifanía, “ya en su nombre, nos sugiere lo que hace posible la alegría incluso en tiempos difíciles”.

Como manifiestan la liturgia y el arte, la Solemnidad de la Epifanía ha sido considerada una celebración misionera. El misterio del nacimiento de Jesús, con la Epifanía, comienza a revelarse a todos los pueblos: “Arrodillarnos como los Magos ante el Niño de Belén” decía el Papa ayer, “significa, también para nosotros, confesar que hemos encontrado la verdadera humanidad, en la que resplandece la gloria de Dios. En Jesús ha aparecido la verdadera vida, el hombre viviente, es decir, aquel que no existe para sí mismo, sino abierto y en comunión, lo que nos hace decir: «en la tierra como en el cielo» (Mt 6,10). Sí, la vida divina ahora está a nuestro alcance, se ha manifestado para involucrarnos en su dinamismo liberador que disipa los miedos y nos hace encontrarnos en la paz”.

De ahí que, “en los regalos de los Magos vemos, pues, lo que cada uno de nosotros puede poner en común, lo que ya no se puede guardar para sí mismo, sino compartir, para que Jesús crezca entre nosotros. Que crezca su Reino, que se cumplan en nosotros sus palabras, que los extraños y los adversarios se conviertan en hermanos y hermanas, que en lugar de las desigualdades haya equidad, que en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz. Artesanos de esperanza, caminemos hacia el futuro por otro camino”.

El 1 de enero, durante la Misa por la Paz en la Celebración eucarística de la solemnidad de María Santísima, Madre de Dios, cuatro niñas alemanas, vestidas como reyes magos, se acercaron al altar de la Basílica de San Pedro para dejar sus regalos. Son Sternsinger, cantores de la estrella. Cada año, cientos de miles de niños en Alemania, Austria, Suiza y un número creciente de otros países participan en la campaña de villancicos y de visitas a hogares, impulsada por Infancia Misionera. En torno a la Epifanía, niños y niñas vestidos como Reyes Magos recorren las casas recolectando donaciones para sus compañeros en África, Asia, Latinoamérica y Europa del Este.